
Misa de envío viaje misionero a Ecuador 2025
El próximo 30 de julio de 2025, a las 7 de la tarde, en la parroquia Virgen de Belén de la ciudad de Alcalá de Henares, tendremos la Misa de envío del viaje misionero de este año, organizado por la Delegación de Misiones de Alcalá de Henares, con la colaboración y acogida en Ecuador de los Grupos Misioneros del Hogar de la Madre.

Como el Mons. D, Antonio Prieto estará en el Jubileo de los Jóvenes en Roma, la ceremonia será presidida por nuestro obispo emérito, Mons. D. Juan Antonio Reig Pla.
La experiencia llevará a 28 jóvenes entre los 18 y los 30 años a zonas muy pobres de Ecuador, en los barrios de invasión de Guayaquil así como a zonas muy rurales en la región de Barraganete: pobres materialmente, pero más necesitadas todavía de Dios, de conocer “la perla preciosa” que es el amor de Dios que da sentido a nuestras vidas.
A la Misa de envío llevarán los jóvenes cinco imágenes de Carlo Acutis para que ser bendecidas por el prelado. Impresos en PVC para resistan mejor la adversa climatología ecuatoriana, tan húmeda, en tamaño A2, los cuadros serán entregados a las distintas comunidades locales que los jóvenes misioneros visitarán junto con una reliquia de Carlo Acutis: un trozo de tela que fue posado sobre el corazón del joven millennial italiano.

Los viajes misioneros aportan a los jóvenes una experiencia que llevan para siempre en su corazón y los madura en lo humano y en lo espiritual. La palabra que más usan para definir su experiencia es: regalo, ha sido un regalo. Andrea Stans, por ejemplo, nos escribió después del viaje del pasado verano: “Para mi el viaje misionero ha sido un regalazo, he recibido más de lo que hubiera imaginado. Una de las gracias que he recibido es que el Señor me ha hecho ver que lo mejor que yo tengo es tenerlo a Él y que lo mejor que yo puedo darle a las demás almas es darle a conocer, darles al Señor. Ha sido una confirmación de que Él es lo más valioso que podemos tener y que nuestra meta es el Cielo”. Cristina Garrido, por su parte, escribía: “Ha sido un verdadero regalo. Puedo decir que este viaje misionero ha sido un antes y un después en mi vida. Me ha ayudado a ponerle a Él en el centro, con ayuda de Nuestra Madre, y así poder aceptar la voluntad de Dios sin miedos, con alegría y sin vacilaciones. Al final, en esta vida estamos de paso. Y para llegar a nuestra meta tiene que ser: ¡o todo o todo!
Les pedimos oraciones para también el viaje del 2025 de mucho fruto en el corazón de los misioneros y en cada persona que encuentren en su recorrido.